Nicolás Maduro permanece detenido en un centro federal de alta seguridad en Estados Unidos, mientras avanza el proceso judicial en su contra ante una corte federal. Se trata de una prisión diseñada para albergar a reclusos de alto perfil, con estrictos controles de ingreso, vigilancia permanente y protocolos especiales para internos considerados de alto riesgo.
El centro cuenta con celdas individuales, monitoreo constante por cámaras, restricciones en las comunicaciones y acceso limitado a visitas. Los detenidos permanecen bajo custodia las 24 horas, con traslados controlados y presencia permanente de agentes federales. La rutina diaria está marcada por horarios estrictos, controles frecuentes y medidas destinadas a evitar cualquier intento de fuga o alteración del orden.
Maduro se encuentra recluido mientras se surten las audiencias preliminares y se define el curso del proceso judicial. El caso ha generado amplia atención internacional debido a su impacto político y diplomático, convirtiéndose en uno de los procesos más observados en la justicia federal estadounidense en los últimos años.



