El gesto que generó debate
La congresista Sandra Ramírez, del partido Comunes, respondió a la controversia desatada tras el abrazo que le dio al recién elegido magistrado de la Corte Constitucional, Carlos Camargo. Ramírez aclaró que este acto no constituye ningún delito y que no debe interpretarse como un respaldo político.
Un gesto de respeto y protocolo
En un mensaje público, la dirigente política explicó que su voto se dirigió a María Patricia Balanta y que el abrazo fue un acto de diplomacia, respeto y sencillez, propio de los escenarios parlamentarios después de una elección de alto nivel.
Coherencia en su posición política
Ramírez reiteró que sus diferencias con Camargo seguirán existiendo, pero que deben resolverse dentro de los marcos democráticos. Subrayó que el abrazo no cambia la decisión política de su bancada ni el compromiso con la transparencia en la elección.
Compromiso con la transparencia
La congresista recordó que Comunes renunció al voto secreto y apoyó de manera abierta la candidatura de Balanta. Enfatizó que un gesto protocolario no puede distorsionar la voluntad política expresada en la elección.
El impacto político de la polémica
El episodio generó reacciones encontradas, en especial dentro de sectores oficialistas que interpretaron el gesto como un apoyo indirecto al nuevo magistrado. El debate se suma a las tensiones que dejó la votación, donde se cuestionó a varios congresistas por supuestas divisiones de último momento.
Reflejo de la dinámica legislativa
Más allá de la polémica, la situación refleja los contrastes de la política colombiana: la necesidad de mantener la confrontación ideológica, pero también de respetar las formas democráticas en los espacios institucionales.
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